Dokushô Villalba: meditación zen frente a materialismo espiritual

Dokushô Villalba: meditación zen frente a materialismo espiritualFrancisco Dokushô Villalba nació en Utrera (Sevilla) en 1956. Después de varios años de práctica y estudio en los principales monasterios japoneses, las autoridades del Soto Zen japonés le reconocieron como el primer maestro budista zen español.

Fue discípulo del célebre maestro Deshimaru, de quien recibió la ordenación en 1978 en París y bajo cuya dirección estudió hasta su fallecimiento. También fue discípulo del maestro Shuyu Narita en Akita, Japón, quien le transmitió el Dharma. De este modo, se convirtió en el primer maestro Soto Zen español de la historia. Es fundador de la Comunidad Budista Soto Zen española y del monasterio Luz Serena en Valencia. También es poeta, escritor y traductor de textos clásicos.

¿Quién es Dokushô Villaba?

Yo. ¿Quién soy yo? Dokushô Villalba.

¿Qué es un monje zen?

Un ser humano entregado al estudio, la práctica y la enseñanza de la vía de despertar mostrada por el Buda Sakiamuni y perpetuada por los maestros zen de la transmisión.

¿Quiénes fueron sus maestros?

Recibí la ordenación de sacerdote budista zen del maestro Taisen Deshimaru, en París, en 1978. Deshimaru Roshi murió cuatro años después y, entonces, viajé a Japón donde fui aceptado por el maestro Shuyu Narita como discípulo suyo. De él recibí la transmisión del Dharma en 1987.

Estos han sido mis dos maestros principales, aunque he estudiado el budismo zen y otras vías de conocimiento con otros maestros.

¿Qué es el budismo zen?

El budismo zen es una vía de despertar enseñada originalmente por el Buda Sakiamuni y transmitida por un linaje ininterrumpido de maestros, de generación en generación. Su práctica esencial es la meditación zen sedente, llamada en japonés zazen. No obstante, uno de los principios del budismo zen nos enseña que zazen y vida cotidiana son no-dos. Es decir, la meditación zen no se limita al tiempo que uno permanece sentado, sino que abarca las veinticuatro horas de la jornada.

¿Qué es el conocimiento espiritual?

Es lo que queda cuando olvidas todo lo que crees saber.

¿Qué aporta el budismo zen a nuestra sociedad de consumo?

Aportar, aportar… no aporta nada. El budismo zen no es un + (plus), sino un – (menos). La sociedad de consumo nos estimula continuamente a querer más (+) y más (+) y más (+). Desde esta mentalidad de individuos condicionados por la sociedad de consumo, imaginamos la práctica espiritual como otro más (+), una nueva suma, algo más que obtener. Chogyam Rimpoché, un maestro tibetano ya desaparecido, lo llamó “materialismo espiritual”. Mi primer maestro, Taisen Deshimaru, solía decir que “el zen no es una respuesta espiritualista a un mundo materialista, sino una nueva dimensión más allá del materialismo y del espiritualismo que incluye lo material y lo espiritual”. La pregunta no es “¿qué voy a conseguir con el budimo zen?”, sino “¿qué estoy dispuesto a abandonar?”

La práctica del budismo zen te desolla la piel, te tritura la carne, te pulveriza los huesos y te funde la médula hasta convertirte en un soplo de aire sin sustancia. Y ni siquiera te deja reposar en la vacuidad, sino que te recicla de nuevo en médula, huesos, carne y piel y te lanza al mundo para que seas testigo del misterio insondable de la existencia. “El que no está dispuesto a perderlo todo, no está preparado para ganar nada”, dicen que decía Facundo Cabral. Sentarse en meditación zen es un entrenamiento para perderlo todo.

¿Qué es la realidad?

Esto que está sucediendo en este preciso momento.

Ante la caída de los sistemas, está de moda rechazar las “enseñanzas organizadas o sistematizadas”. ¿Es necesario o aconsejable participar en una comunidad?

Los seres humanos somos seres sociales. Damos lo mejor de nosotros cuando compartimos nuestro aprendizaje y nuestros logros con los demás. El individualismo es una plaga emocional que ha infectado todas nuestras relaciones, no solo la de los seres humanos con los seres humanos, sino también la de los seres humanos con el resto de los seres vivos.

Las calles por las que caminamos, la ciudad en la que vivimos… han sido construidas por generaciones anteriores. Nos han legado un mundo organizado. ¿Tendría sentido destruirlo para construir uno propio? Nosotros caminamos sobre la tierra en la que están enterrados nuestros antepasados. No podemos evitarlo.

Hay quien reconoce maestros y acepta una tradición de transmisión discipular como el budismo. ¿Es necesario tener maestros? ¿Para qué sirve la tradición?

DOKUSHOLa filosofía postmoderna que impera en nuestras sociedades desarrolladas ha arrancado al individuo del pasado y del futuro y lo ha confinado a vivir en los estrechos límites de un presente, al mismo tiempo que lo separa de su medio ambiente natural y de su entorno humano. Somos cada vez más individualistas, estamos cada vez más replegados sobre nosotros mismos, olvidando que sin los demás nuestra existencia individual no es posible.

Desde el punto de vista de la experiencia budista zen estamos totalmente religados a las generaciones que nos han precedido, así como a las generaciones que nos sucederán. Somos un contínuum plenamente conectado con todo lo vivo y lo no vivo. La tradición es el hilo que, procedente del pasado, nos atraviesa y, a través de nosotros, configura el futuro.

¿Se puede combinar la práctica del zen con la vida diaria?

Es imposible no combinarlo.

¿Es necesario ser “religioso”?

¿Qué significa ser “religioso”? Religare significa “volver a unir”. Cualquier práctica que vuelva a unir al ser humano con la totalidad es una práctica religiosa. Un artista, un deportista, una ama de casa, cualquier persona puede experimentar la unión con la totalidad cuando se entrega en cuerpo y alma a su tarea. Eso es “religioso” en un sentido amplio. Otra cosa son los dogmas y las manipulaciones de las instituciones religiosas

¿Qué puede aportar el budismo zen a la educación?

La experiencia a través del cuerpo, la sabiduría corporal. La educación occidental es excesivamente intelectual, en detrimento de otros aspectos fundamentales del ser humano como lo emocional, lo corporal, lo instintivo. La sabiduría del zen es una forma refinada de instinto, transformado a través de la experiencia de la meditación, en la cual, lo corporal desempeña un papel central.

¿Y a la medicina?

La mente no es un epifenómeno del funcionamiento biológico. Es el origen y la fuente de la biología. Aquí se dice: mens sana in corpore sano. Desde el punto de vista del zen se diría: corpore sano in mens sana.

¿Qué estado mental pretende alcanzar el zen?

El zen no pretende alcanzar ningún estado especial. La meditación zen es el retorno al estado natural de la mente y del cuerpo. Pero ni siquiera practicamos la meditación zen para retornar a este estado natural. Cualquier pretensión es solo eso: una pre-tensión, una tensión innecesaria. A través de la no acción y de la no pretensión, las contracciones se disuelven por ellas mismas y la condición natural emerge por ella misma.

Los ojos son horizontales, la nariz vertical. Este es el estado.

¿Cómo ve el rumbo del mundo actual? ¿Es posible rectificar nuestra sociedad y sistema sociopolítico o vamos a una especie de autodestrucción?

No soy profeta; por lo tanto, no puedo saber qué ocurrirá en el futuro. Pero si queremos vislumbrar el futuro, podemos observar el presente porque el futuro será la consecuencia de lo que está ocurriendo ahora.

Además de ser maestro, es usted traductor y poeta. ¿Cuál es su libro favorito?

Me gustan muchos libros. Disfruto mucho leyendo al maestro Dôgen, en especial su obra mayor, el Shôbôgenzô, o laPreciosa Visión del Dharma Verdadero, cuya traducción estoy acabando y que pronto publicará la editorial Kairós. Suelo releer a menudo El guardador de rebaños, de Fernando Pessoa. La poesía china de la dinastía Tang (Li Po, Tu Fú) es otro lugar al que vuelvo de vez en cuando.

Ud. propone para ser feliz…

La felicidad no es un estado que alcanzar, sino una corriente en la que fluir. Aquello que nos impide fluir en el día a día es lo que obstaculiza la corriente de la felicidad.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Bueno, soy una persona bastante activa y siempre tengo entre manos algún proyecto. A nivel editorial, estoy terminando la traducción de un primer volumen del Shôbôgenzô, como he dicho antes. También estoy trabajando en una obra sobre el camino del Bodhisattva, que espero vea la luz el próximo año.

El monasterio Luz Serena y la Comunidad Budista Soto Zen que impulso se encuentran aún en fase de consolidación y requieren mucha atención en áreas distintas como la formación monástica y académica, el funcionamiento de los centros zen urbanos, etc. Por no hablar de los proyectos de construcción de edificios y dependencias necesarias en el monasterio. Los días se me quedan cortos…

Para terminar, ¿cuál es su haiku favorito?

“Donde hay hombres

hay moscas y

Budas también”.

(Kobayashi Issa)

http://dokushovillalba.blogspot.com.es/

http://sotozen.es/

Entrevista publicada en la Revista Esfinge en febrero 2015